Partir y quedarse

Goibel Dortoka

Las luces pasan de frías a cálidas, como cada noche. Empieza el número final. Las siempre amenazantes siluetas de los espectadores se reacomodan con inquietud. Ahora toca cortar.
Samya se tiende en el baúl de madera. Sus largas piernas sobresalen de la caja. Su cabellera rubia dibuja ondas al otro lado del artilugio mágico. Serruchas. Las miradas expectantes de la primera fila siguen el ir y venir de la herramienta con un cabeceo hipnótico. Algo va mal. La hoja encuentra más resistencia de la que debería.
Apartas los dos lados del baúl con un ademán teatral que disimula tu nerviosismo. Un hilo de sangre conecta ambas partes, confirmándote que has cometido un error imperdonable.
-  Las cosas no son lo que parecen. - La frase con la que terminas cada función.
Los estridentes acordes de Show must go on añaden un telón sonoro al peor espectáculo de tu vida. No se han dado cuenta… Parece que no se han dado cuenta.
Sigue leyendo